SAN ANTONIO DE PADUA Y LOS ANIMALES.

“Y dijo Dios: Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen, el tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes y sobre los que se arrastran por el suelo”.

Génesis 1,26.

Cuenta la historia que el primer milagro de San Antonio lo hizo cuando su papá lo envió a cuidar un trigal y espantar los pájaros que llegaban a comerse los granos, pero estando allí sonaron las campanas del Templo para la Santa Misa, entonces gritó lleno de fe: “Avecillas vengan aquí mientras yo voy a la Misa” todos los pájaros llegaron junto a él y los encerró en un salón desocupado.

Cuando llegó su papá, se propuso regañarlo por no estar cuidando el trigal. La sorpresa fue grande cuando vio venir a San Antonio muy contento de Misa y se dirigió al salón, abrió la puerta y salieron los miles de pájaros que tenía encerrados.

Y también cuenta la historia que una vez llegó San Antonio al pueblo de Rímini a predicar, pero los herejes impedían a las personas acudir a estas predicas, entonces se fue a la orilla del mar a predicarle a los peces y les decía:

“Pececillos de Dios, deben estar muy agradecidos con Nuestro Señor porque Él les dio las aletas con las cuales pueden nadar y moverse, y les da el alimento que necesitan y las frescas aguas donde viven” y acudieron miles y miles de peces, los cuales sacaban la cabeza fuera del agua complacidos con la predica del Santo. Y al ver las personas este milagro empezaron a oír los sermones de San Antonio, se convirtieron y cambiaron de vida.

Y también cuenta la historia que un hereje no quería creer que Jesús estaba realmente presente en la Santa Hostia y desafió a San Antonio en público. No le dio de comer por tres días a su mula, se presentó en la plaza con un manojo de yerba fresca y San Antonio con la Santa Hostia en las manos. Pero la mula no siguió el impulso del estómago, sino que se fue a San Antonio, se postró delante de la Santa Hostia y todos creyeron y se postraron ante el Santísimo Sacramento.

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