EL SÁBADO SANTO.

Longinos era un Centurión Romano encargado de la crucifixión de Jesús. Ayudó a Jesús y a María en el camino del Calvario para que fuera menos penosa la travesía. Longinos abrió con la lanza el costado de Jesús del que brotó Sangre y Agua y pronunció la famosa frase: “Verdaderamente, Éste era Hijo De Dios”, siendo el primer convertido a la fé cristiana.

La Mística María Valtorta en el libro el Hombre Dios relata:

En el día del Sábado Santo, María en su habitación, con las manos sueltas y sobre sus rodillas, mira fijamente por la ventana que da a un jardín lleno de rosales. María, mira y mira, mientras pasan las horas. Cuan lentas son, cuando se espera a alguien.

Tocan a la puerta de la casa y cuando la entreabren asoma la cara Longinos y todos echan a correr como si hubieran visto a un muerto. Acude Magdalena que estaba con la Virgen y lo recibe. Longinos no está vestido de militar, sino que trae de vestido una túnica corta y un manto oscuro.

Longinos dice a Magdalena: Aquí está la lanza, la había guardado como recuerdo del más Santo de todos, pero es justo que la tenga su Madre. Magdalena va donde la Virgen y le dice: Madre, Longinos está ahí afuera y te trajo la lanza.

María dijo: «Hazlo pasar». Entra Longinos y la saluda a su manera romana: «Ave Domina. Un romano te saluda, Madre del linaje humano, La Verdadera Madre». Y le entrega la lanza envuelta en un trapo rojo, es solo el hierro, sin el asta. María la toma y palidece como si la lanza le hubiera quitado la Sangre y le dice:

«Que Él te conduzca a Sí por tu buen corazón. Has sido el único Justo que he encontrado en el vasto imperio de Roma».

Leave A Comment