JULIO 17: CARMELITAS MÁRTIRES DE COMPIEGNE.

Cada 17 de julio recordamos a las dieciséis carmelitas que fueron asesinadas durante la Revolución Francesa, en medio de la persecución a la Iglesia Católica.
Las carmelitas fueron acusadas de ser conspiradoras contra la revolución y sentenciadas a morir decapitadas el 17 de julio de 1794. Cuentan los testigos que al momento de pasar a la guillotina todas iban entonando himnos y renovando sus votos, mostrando siempre una gran tranquilidad. Muchas personas al verlas tan llenas a paz se conmovieron y convirtieron.
Se cree que el sacrificio de la Madre Teresa de San Agustín y las otras hermanas puso fin al Reinado del Terror, que tuvo lugar diez días después: el 27 de julio de 1794.
«Las hicieron salir de la prisión de la Consiergerie, las obligaron a subir a la carreta fatal; durante el camino entonaban cánticos religiosos. Al llegar al palco de la guillotina, una tras otra se fueron arrodillando ante la priora y renovaban el voto de obediencia. Después, entonaron el «Veni Creator». Pero el cántico se iba haciendo cada vez más débil, a medida que las cabezas de las pobres religiosas caían, una tras otra bajo la guillotina. Quedó la última la priora, sor Teresa de San Agustín. Y sus ultimas palabras fueron éstas: «El amor será siempre victorioso, el amor lo puede todo». He aquí la palabra justa: no es la violencia la que puede todo, sino el amor. Pidamos al Señor la gracia de que una nueva oleada de amor hacia el prójimo envuelva a este pobre mundo». Papa Juan Pablo I.





