AGOSTO 1: SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO.

San Alfonso María de Ligorio nació en Nápoles el 27 de Septiembre del año 1696. Tenía una gran inteligencia, estudió derecho y fue un abogado muy famoso, pero un día escuchó una voz que le decía: «abandona el mundo y entrégate a mi». Desde ahí abandonó su profesión y se dedicó completamente a Dios. Fue ordenado sacerdote en 1726 a los 30 años. Fundó la Congregación del Santísimo Redentor, conocido como los Redentoristas, que fue aprobada por el papa Benedicto XIV.

Fue un gran escritor, entre sus obras se destacan: Las Glorias de María, Practica del Amor a Jesucristo, Teología Moral. Tenía una gran devoción a la Santísima Virgen María y a Jesús Sacramentado, el papa Benedicto XVI dijo sobre San Alfonso:

«Entre las formas de oración aconsejadas encarecidamente por san Alfonso destaca la visita al Santísimo Sacramento o, como diríamos hoy, la adoración, breve o prolongada, personal o comunitaria, ante la Eucaristía. «Ciertamente —escribe Alfonso— entre todas las devociones esta de adorar a Jesús sacramentado es la primera después de los sacramentos, la más querida por Dios y la más útil para nosotros… ¡Oh, qué gran delicia estar ante un altar con fe… y presentarle nuestras necesidades, como hace un amigo a otro con el que se tiene total confianza!»…Muy devoto de María, Alfonso ilustra su papel en la historia de la salvación: asociada a la Redención y Mediadora de gracia, Madre, Abogada y Reina. Además, san Alfonso afirma que la devoción a María nos confortará grandemente en el momento de nuestra muerte».

Al final de su vida tuvo problemas de visión y sufrió artritis, estuvo en silla de ruedas. Murió el 1 de agosto de 1787 a sus 90 años.

Es uno de los Doctores de la Iglesia y el Santo Patrono de los confesores, de los abogados y de las personas que sufren enfermedades reumatológicas.

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