JUNIO 27: NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO.

El ícono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue traído de Creta a Roma en el siglo XV por un comerciante que, antes de morir, pidió que se pusiera la imagen en una iglesia para veneración pública. La Imagen Milagrosa estuvo en la Iglesia de San Mateo durante 300 años.
Cuando los franceses invadieron Roma, la Iglesia de San Mateo fue destruida y los padres Agustinos trasladaron el Ícono de Nuestra Señora a una capilla lateral en Santa María de Posterula, ahí estuvo durante cuarenta años.
En 1853, los Padres Redentoristas adquirieron el terreno en donde antes se encontraba la Iglesia de San Mateo y construyeron una casa con una pequeña iglesia, la iglesia de San Alfonso. Al enterarse los Redentoristas de la historia del ícono milagroso que había una vez estado en la Iglesia de San Mateo, pidieron al Papa el favor de entregarles el ícono.
El Papa Pío IX pidió a los Agustinos que entregaran el cuadro a los Redentoristas y en 1866, durante el traslado del ícono de Nuestra Señora a la Iglesia de San Alfonso, hubo varias curaciones milagrosas.
El cuadro está pintado sobre madera con fondo dorado en un estilo característico de un ícono y mide 53 cms de alto por 41,5 cms de ancho.
La Santísima Virgen María tiene un vestido rojo oscuro con manto y velo azul. A la izquierda está el arcángel San Miguel sosteniendo una lanza y una esponja. A la derecha está el arcángel San Gabriel sosteniendo la Cruz y los clavos. El Niño Jesús toma la mano de Su Madre con ambas manos y Su sandalia se desliza de su pie, tal vez por correr apresuradamente a los brazos de Su Madre, mientras mira a los ángeles que sostienen los instrumentos de Su pasión dolorosa.
Las letras griegas en cada una de las imágenes traducen: Madre de Dios, San Miguel Arcángel, San Gabriel Arcángel y Jesucristo, respectivamente. La cabeza de la Virgen María toca suavemente la de su hijo y Su mirada solemne está dirigida hacia quienes la están mirando, parece recordarnos el gran amor que nos tiene y Su tristeza porque olvidamos todo lo que sufrió Su Divino Hijo Jesús en Su Pasión Dolorosa y Su muerte en la Cruz, por amor a todos nosotros.
La historia completa se puede encontrar en: Historia del Ícono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.







