CUARTO DÍA DE LA NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO.

Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN INICIAL:

Nuestra Señora del Buen Consejo, Madre Inmaculada, Tú, que tuviste el privilegio de ser en la tierra la consejera de los Apóstoles, ayúdame también con Tus sabios consejos para que pueda cumplir fielmente la voluntad de Dios en mi vida. Prometo seguir siempre Tus consejos y en mis dudas recurrir a Ti con confianza, para que, guiado por Tu asistencia obtenga de Ti la gracia de tener una vida santa, una buena muerte, y de compartir Tu gloria en el Cielo, alabándote, bendiciéndote y dándote gracias por toda la eternidad. Tú que eres tesorera de las gracias divinas y abogada de los pecadores, intercede por mí ante Tu Divino Hijo y consígueme la gracia que pido en esta novena, si es Su Santa Voluntad:

(Pedir la gracia que se desea obtener).

Virgen Santísima, Madre de Dios, fiel dispensadora de las gracias Divinas, te ruego por el amor de Tu Divino Hijo, Jesucristo, que me obtengas del Espíritu Santo, luz celestial, buen consejo, amor a la virtud y la sabiduría para elegir, en situaciones dudosas y difíciles, el camino seguro para mi salvación. Amén.

DÍA CUARTO:

Viva la Señora Pía
que a Genazzano ha dispuesto
para trono de su gloria,
para lugar de su asiento.
Viva la Virgen María,
Madre del Santo Consejo.

ORACIÓN FINAL:

Madre del Buen Consejo, Tú sabes que nuestros pensamientos son inestables e inseguros nuestros pasos. Conoces nuestras dudas, nuestras incertidumbres cuando la inquietud al hacer cualquier elección se hace presente, y el miedo a no corresponder a los planes de Dios, a menudo nos angustia. Tú, que tienes la plenitud del Espíritu Santo, obtén para nosotros de Tu Divino Hijo, ese mismo Espíritu de Consejo que animó Tu libre consentimiento a la vocación de Madre del Redentor y de todos los hombres.

Padre Celestial, por intercesión de la Santísima Virgen María, Madre del Buen Consejo, en cuyo vientre virginal se hizo Hombre la Palabra, concédenos Tu Santo Espíritu para hacernos saber lo que te agrada, y para guiarnos en las tribulaciones y alegrías de la vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

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