LA CRUZ, EL ESTANDARTE DEL REY.

La Cruz es verdaderamente el estandarte de Cristo. Así se reconoce expresamente en el himno litúrgico de Pasión que comienza con estas palabras: «Vexilla Regis prodeunt…» Ya aparecen los estandartes del Rey…
Acerca del enorme terror que los diablos sienten ante esta insignia, escribe San Crisóstomo: «Tan pronto como los demonios ven esta insignia del Señor, huyen despavoridos, porque reconocen en ella la vara con que fueron vapuleados. Por eso, cuando en alguna parte de la cristiandad hay tormenta, se saca de las Iglesias la Cruz y se la pone de cara a las nubes, para que los diablos, al ver esta bandera del Rey supremo, se espanten y huyan aterrorizados. Por eso también la Cruz abre las procesiones y se tocan durante ellas las campanas, porque los espíritus diabólicos que andan sueltos por el aire, asustados por la presencia de la Cruz y por el sonido de las campanas, emprenden la huida y dejan de hacer daño».
Tomado del Libro La Leyenda Dorada.
HIMNO VEXILLA REGIS:
| ESPAÑOL: | LATIN: |
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| Avanzan ya los estandartes del Rey; resplandece el misterio de la Cruz, en la cual la Vida sufrió la muerte y con su muerte nos dio la vida. De su costado herido por el hierro cruel de una lanza, brotan agua y sangre destinadas a lavar las manchas de nuestros crímenes. Se han cumplido las profecías de David, que, en sus cantos inspirados, había dicho a las naciones: Dios reinará desde un madero. ¡Oh árbol hermoso y resplandeciente de gloria, adornado con la púrpura del Rey, escogido de un tronco bendito, que has sido digno de tocar tan sacrosantos miembros! Dichoso árbol de cuyos brazos pendió la salvación del mundo; balanza en la cual el peso de un Cuerpo divino levanta la presa hundida en el abismo. ¡Salve, oh Cruz, nuestra única esperanza! En este tiempo de Pasión, acrecienta la gracia a los justos y borra las culpas de los pecadores. ¡Oh Trinidad, manantial de salud! Que todos los espíritus te alaben. Por la Cruz nos concedes la victoria; otórganos, además, su galardón. Amén. | Vexílla Regis pródeunt; Fulget Crucis mystérium, Qua Vita mortem pértulit, Et morte vitam prótulit. Quæ, vulneráta lánceæ Mucróne diro, críminum Ut nos laváret sórdibus, Manávit unda et sánguine. Impléta sunt quæ cóncinit David fidéli cármine, Dicéndo natiónibus: Regnávit a ligno Deus. Arbor decóra et fúlgida, Ornáta Régis púrpura, Elécta digno stípite Tam sancta membra tángere. Beáta, cujus bráchiis Prétium pepéndit saéculi, Statéra facta córporis, Tulítque prædam tártari. O Crux, ave, spes única, Hoc Passiónis témpore Piis adáuge grátiam, Reísque dele crímina. Te, fons salútis, Trínitas, Colláudet omnis spíritus: Quibus Crucis victóriam Largíris, adde praémium. Amen. |





