NOVENO DÍA DE LA NOVENA POR LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.

Por Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS:

Dios todopoderoso y eterno, que has elevado en cuerpo y alma a los cielos a la inmaculada Virgen María, Madre de Tu Divino Hijo, concédenos, te rogamos, que aspirando siempre a las realidades divinas lleguemos a participar con Ella de su gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

NOVENO DÍA:

Santísima Virgen María, Madre Asunta al Cielo, nos alegramos por Tu Gloriosa Asunción al Cielo. Eleva también nuestros corazones por encima de los placeres del mundo, para que, dejando atrás todo pecado, podamos agradar siempre al Padre y disfrutar un día de los gozos eternos en la Patria celestial.

Te pedimos Madre, que intercedas por nosotros y nos ayudes a conseguir de Tu Divino Hijo Jesús la gracia que pedimos en esta novena si es para la Gloria de Dios y el bien de nuestras almas:

(Pedir la gracia que se desea obtener).

Reina Asunta al Cielo, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

ORACIÓN FINAL:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humildad de su esclava.

Desde ahora me llamarán Bienaventurada todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
Su nombre es santo,
y Su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con Su brazo,
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, Su siervo,
acordándose de la misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

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