LA NATURALEZA EN EL NACIMIENTO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.

Este es un resumen de los escritos de tres místicas a quienes les fue revelado el Nacimiento de nuestra Santísima Madre y lo que pasó ese día en la naturaleza:
ANA CATALINA EMMERICK:
Observé un gran movimiento de alegría en toda la naturaleza al nacimiento de la Virgen María; en los animales, y en el corazón de los hombres de bien; y oí armoniosos cantos por doquier. Los pecadores se sintieron como angustiados y experimentaron pena y aflicción. Vi que en Nazaret y en las regiones de la Tierra Prometida varios poseídos del demonio se agitaban en medio de convulsiones violentas. Corrían de un lado a otro con grandes clamores; los demonios bramaban por boca de ellos clamando: «¡Hay que salir! ¡Hay que salir!…».
He visto en Jerusalén al piadoso sacerdote Simeón, que habitaba cerca del templo, en el momento del nacimiento de María, sobresaltado por los clamores desaforados de locos y posesos, encerrados en un edificio contiguo a la montaña del templo, sobre el cual tenía derechos de vigilancia. Lo vi dirigirse a media noche a la plaza, delante de la casa de los posesos. Un hombre que allí habitaba le preguntó la causa de aquellos gritos, que interrumpían el sueño de todo el mundo. Uno de los posesos clamó con más fuerza para que lo dejaran salir. Abrió Simeón la puerta y el poseso gritó, precipitándose afuera, por boca de Satanás: «Hay que salir … Debemos salir… Ha nacido la Virgen… ¡Son tantos los ángeles que nos atormentan sobre la tierra, que debemos partir, pues ya no podemos poseer un solo hombre más!».
MARÍA VALTORTA:
Mes de septiembre. El atardecer ha llegado mucho antes por la tempestad violenta que se cierne. Aguacero torrencial, vientos, rayos. Uno de los trabajadores de Joaquín hace notar esta tempestad, y dice: «Parece como si Satanás haya salido con sus demonios del infierno. ¡Mira qué negras nubes! Mira cómo huele a azufre, y cómo se oyen silbidos, gritos de lamento, gritos que maldicen. Si es él, de hecho, está noche está muerto de rabia».
Una mujer que sale corriendo de la casa grita: «¡Joaquín! ¡ha nacido una Niña!».
El temporal cesa de pronto y en el cielo aparece un hermoso arco iris que parece que uniese en un solo cinto toda la tierra de Israel. Pero también aparece en el cielo una estrella que brilla cual si fuese hermoso diamante.
PALABRAS DE JESÚS: “María es la venganza de Dios. Ruge Satanás, mientras ella nace. ¡Esta pequeñita te ha vencido! Antes de que fueses el Rebelde, el Tortuoso, el Corruptor, eras ya el Vencido y ella tu Vencedora.
Miles de ejércitos en orden de batalla nada pueden contra tu poder, las armas de los mortales se les caen de las mano al dar contra tus escamas, y no hay viento que pueda dispersar el hedor de tu aliento. Y sin embargo el calcañal de este piececito, que es de color rosado, tan diminuto que puede caber en el cáliz de un tulipán y hacerse un zapatito con su pétalo, mira que te pisotea sin temor, mira que te arroja a tu caverna. Mira que su vagido te pone en fuga, a ti que no tienes miedo de ejércitos, y su aliento purifica el mundo de tu hedor. Estas vencido: Su Nombre, su Mirada, su Pureza son lanzas, fulgores y piedras que te traspasan, que te encierran en tu cueva del infierno”.
SANTA BRÍGIDA DE SUECIA:
La Virgen María revela a Santa Brígida que Su nacimiento llenó de alegría a los ángeles en el cielo, de júbilo a los justos sobre la tierra y de espanto a los demonios en el infierno:
«Cuando mi madre me dió a luz, dice la Virgen, no estuvo oculto a los demonios mi nacimiento, y pensaron de esta suerte: Ha nacido una niña en la cual se advierte que ha de haber algo admirable; ¿qué haremos? Si le echásemos todas las redes de nuestra malicia, las destrozará como si fueran de estopa, y si investigásemos su interior, está guarecida con poderoso auxilio. No hay en ella ni una mancha como la punta de una aguja, donde haya el menor pecado, por consiguiente, es de temer que su pureza nos atormente, que su gracia disminuya nuestra fortaleza, y que su constancia nos holle debajo de sus pies.




