ORACIÓN DE SAN JUAN PABLO II A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES.

¡Dios te salve, María,
mujer pobre y humilde
bendecida por el Altísimo!
Virgen de la esperanza, amanecer de una nueva era,
nos unimos a Tu cántico de alabanza
para celebrar las misericordias del Señor,
para anunciar la venida del Reino
y la plena liberación de la humanidad.

¡Dios te salve, María,
humilde esclava del Señor,
Gloriosa Madre de Cristo!
Virgen fiel, morada santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la Palabra,
y a ser dóciles a la voz del Espíritu,
atentos a sus susurros en la intimidad de nuestra conciencia
y a sus manifestaciones en los acontecimientos de la historia.

¡Dios te salve, María,
mujer de los dolores,
Madre de los vivientes!
Virgen esposa al pie de la Cruz, la nueva Eva,
sé nuestra guía por los caminos del mundo;
enséñanos a vivir y a difundir el amor de Cristo;
enséñanos a estar contigo al pie de las innumerables cruces
en las que Tu Hijo se encuentra aún crucificado.

¡Dios te salve, María,
mujer de fe, la primera de los discípulos!
Virgen, Madre de la Iglesia,
ayúdanos a dar siempre razón de nuestra esperanza,
confiando en la bondad humana y en el amor del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde dentro: 
en la profundidad del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la Cruz.

Santa María, Madre de los creyentes
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.

Amén.

Lourdes, sábado 14 de agosto de 2004.

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