LAS CINCO PERLAS DE LA DIVINA MISERICORDIA.

Jesús le dijo a Santa María Faustina:

«La Humanidad no encontrará la paz, hasta que se dirija con confianza a mi Misericordia». «¡Cuánto me hiere la falta de confianza! Mi corazón sufre, pues hasta los mismos sacerdotes desconocen mi Misericordia y me tratan con desconfianza. ¡Cuánto me hieren!».

Jesús le da la devoción de la Divina Misericordia a Santa María Faustina adornada con estas 5 perlas o tesoros:

1. Primera perla: CUADRO DE JESÚS MISERICORDIOSO.

«Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. En silencio, atentamente miraba al Señor, mi alma estaba llena del temor, pero también de una gran alegría. Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que vez, y escribe: Jesús, en Ti confío». (Diario, 47).

«Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria». (Diario, 49).

“Por medio de esta imagen colmare a las almas con muchas gracias. Por eso quiero, que cada alma tenga acceso a ella”.
(Diario, 570).

2. Segunda perla: LA HORA DE LA MISERICORDIA.

Jesús llamó las 3 de la tarde, la hora de la Misericordia, por ser la hora de Su muerte y dijo: «A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía. Ésta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero«. «En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión«. (Diario, 1320).

3. Tercera perla: LA CORONILLA O ROSARIO DE DIVINA LA MISERICORDIA.

Reza incesantemente esta coronilla que te he ensenado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la ultima tabla de salvación. Hasta el pecador mas empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita. Deseo que el mundo entero conozca Mi misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia. (Diario 687).

4. Cuarta perla: LA NOVENA DE LA DIVINA MISERICORDIA.

El Señor me dijo rezar esta coronilla durante nueve días antes de la Fiesta de la Misericordia. Debe iniciarse el Viernes Santo. Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias. (Diario 796).

«Deseo que durante esos nueve dias lleves a las almas a la Fuente de Mi Misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada dia traerás a Mi Corazón a un grupo diferente de almas y las sumergirás en este mar de Mi misericordia. Y a todas estas almas Yo las introduciré en la casa de Mi Padre. Lo harás en esta vida y en la vida futura. Y no rehusaré nada a ningun alma que traerás a la Fuente de Mi Misericordia». (Diario 1209).

5. Quinta perla: LA FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA.

«Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a mi, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia». (Diario 699).

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