VISIÓN DE SANTA MARÍA FAUSTINA: PURGATORIO, CIELO E INFIERNO.

Visión del Purgatorio:

En una ocasión, Santa Faustina le preguntó al Señor por quién mas debía orar y en la noche siguiente tuvo esta visión:

“Esa noche vi a mi ángel de la Guarda, quien me pidió que lo siguiera. En un momento me vi en un lugar lleno de fuego y de almas sufrientes. Estaban orando fervientemente por si mismas pero no era válido, solamente nosotras podemos ayudarlas. Las llamas que las quemaban no podían tocarme. Mi ángel de la guarda no me dejó sola ni un momento. Yo pregunté a las almas que es lo que mas las hacía sufrir. Ellas me contestaron que era el sentirse abandonadas por Dios. Vi a Nuestra Señora visitando a las almas del Purgatorio, la llamaban Estrella del Mar. Luego mi ángel guardián me pidió que regresáramos, al salir de esta prisión de sufrimiento, escuché la voz interior del Señor que me decía: “Mi Misericordia no quiere esto, pero lo pide mi Justicia”.

Visión del Cielo:

El 27 de noviembre de 1936, Santa Faustina tuvo la siguiente visión: 

“Hoy día, estuve en el cielo en espíritu, y vi sus bellezas incomparables y la felicidad que nos espera para después de la muerte. Vi cómo todas las criaturas alaban y dan gracias a Dios sin cesar”. “Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero es siempre nueva, derramando felicidad para todas las criaturas. Dios me ha hecho entender que hay una cosa de un valor infinito a Sus ojos, y eso es, el amor hacia Él; amor, amor y nuevamente amor, y nada puede compararse a un solo acto de amor a Dios.

Dios en su gran majestad, es adorado por los espíritus celestiales, de acuerdo a sus grados de gracias y jerarquías en que son divididos, no me causó temor ni susto; mi alma estaba llena de paz y amor; y mientras más conozco la grandeza de Dios, más me alegro de que Él sea El que es. Me regocijo inmensamente en Su grandeza y me alegro de ser tan pequeña, porque siendo tan pequeña, Él me carga en Sus brazos y me aprieta a Su corazón”.

Visión del Infierno:

En octubre de 1936, Santa María Faustina vio el abismo del infierno y Jesús le pidió que escribiera la visión:

“Hoy día fui llevada por un Ángel al abismo del infierno. Es un sitio de gran tormento. ¡Cuán terriblemente grande y, extenso es!. Las clases de torturas que vi:
– La primera es la privación de Dios;
– La segunda es el perpetuo remordimiento de conciencia;
– La tercera es que la condición nunca cambiará;
– La cuarta es el fuego que penetra en el alma sin destruirla, un sufrimiento terrible, porque es un fuego espiritual.
– La quinta es una oscuridad continua y un olor sofocante terrible. A pesar de la oscuridad, las almas de los condenados se ven entre ellos;
– La sexta es la compañía constante de Satanás;
– La séptima es una angustia horrible, odio a Dios, palabras indecentes y blasfemia.
Estos son los tormentos que sufren los condenados, pero no es el fin de los sufrimientos. Existen tormentos especiales destinados para almas en particular. Estos son los tormentos de los sentidos. Cada alma pasa por sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionado con el tipo de pecado que ha cometido. Existen cavernas y fosas de tortura donde cada forma de agonía difiere de la otra. Yo hubiera fallecido a cada vista de las torturas si la Omnipotencia de Dios no me hubiera sostenido. Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma encuentre una excusa diciendo que no existe el infierno, o que nadie a estado ahí y por lo tanto, nadie puede describirlo“.

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