SAN JORGE Y EL DRAGÓN.

En una ciudad, vivía un dragón al que todos los habitantes temían, y para evitar que se acercara, le ofrecían todos los días dos ovejas, pero cuando no habían ovejas, las sustituían por una persona del pueblo que era seleccionada por sorteo. 

En esa ocasión le había tocado a la hija del rey. Su padre se entristeció mucho, pero por la insistencia de los habitantes del pueblo, tuvo que dejarla ir. La princesa se dirigió caminando hacía la cueva del dragón. En ese momento llegó San Jorge en un caballo blanco, la princesa lo alertó sobre el peligro de estar en ese lugar, pero San Jorge se negó a dejarla sola, y le dijo que él podía ayudarla. San Jorge se encomendó a Dios y después de santiguarse, valientemente se enfrentó al dragón logrando atravesarlo con su lanza, luego tomó prestado el cinturón de la princesa, lo sujetó alrededor del cuello del dragón, y lo llevó a la ciudad.

El rey le ofreció a San Jorge grandes tesoros, y él repartió todo entre los pobres. Muchos habitantes del pueblo se convirtieron y fueron bautizados.

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