Posted in San Gregorio Magno.
Todos los domingos una mujer regalaba a San Gregorio los panes que habían de consagrarse en la misa que él celebraba. Un día, al llegar el momento de la comunión de los fieles, la referida
O Gloriosa Domina excelsa super sidera, qui te creavit provide, lactas sacrato ubere.