Posted in El Buen Pastor.
Dice Jesús: Un labriego tenía una esposa que no quería más que lo que él quería, que poseía todo en común con su marido y lo aceptócomo a su maestro, obedeciéndole en todo como a su
O Gloriosa Domina excelsa super sidera, qui te creavit provide, lactas sacrato ubere.