Posted in San José
«Cuando íbamos hacia Egipto, trataba de reprimir el llanto, tenia a Jesús sobre mi corazón y me sentía protegida por José a pesar de mis temores: ¿Dónde iremos?. ¿Cuántas veces en nuestras
O Gloriosa Domina excelsa super sidera, qui te creavit provide, lactas sacrato ubere.