Posted in San Anselmo.
Un día, yendo san Anselmo de viaje, se encontró con un monje al que preguntó: —¿Hay por aquí cerca alguna hospedería en la que pueda alojarme? El monje le respondió: —Nosotros tenemos una
O Gloriosa Domina excelsa super sidera, qui te creavit provide, lactas sacrato ubere.