MILAGRO EUCARÍSTICO PRESENCIADO POR SAN PEDRO DAMIÁN.

Una hechicera, queriendo realizar un maleficio, pidió a una mujer que le procurase una Hostia consagrada. Así pues, durante la Comunión, dicha mujer logró esconder la Partícula en un pañuelo. Sin embargo, el sacerdote se dió cuenta a tiempo. La llevó fuera de la iglesia ordenándole que le mostrase el contenido del pañuelo. La mujer lo abrió y con gran maravilla vieron que la mitad de la Hostia robada se había transformado en carne y la otra mitad había permanecido bajo el aspecto del pan.

San Pedro Damián, Doctor de la Iglesia, describe así el siguiente Milagro Eucarístico, del cual fue testigo ocular:

“Es este un acontecimiento Eucarístico de gran importancia. Sucedió en el año 1050. Una mujer, cediendo a sugestiones abominables, estaba ya llevando a su casa el Pan Eucarístico para realizar con él un maleficio. Sin embargo, un sacerdote se dio cuenta a tiempo, la siguió y le quitó lo hurtado por la sacrílega. El sacerdote abrió el pañuelo de lino blanco donde estaba envuelta la Hostia Santa, y vio que una mitad se había transformado en el Cuerpo del Señor en modo visible, mientras que la otra mitad se conservaba en su aspecto ordinario de Partícula. Dios quiso que por medio de un testimonio tan evidente, fuera vencida la incredulidad y la herejía de aquellos que rechazaban la fe en la Presencia Real en el Misterio Eucarístico. En una mitad del pan consagrado se había hecho visible el Cuerpo del Señor, dejando la otra mitad en su forma natural para así evidenciar mejor la realidad de la transubstanciación sacramental que se realiza en la consagración”.

Tomado de la página de Milagros Eucarísticos del Beato Carlo Acutis.

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